Diario - Canada

 
 

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Isla de Vancouver (1 de 2)

Día 1 (27/07/2003)

Salimos de Madrid hacia Vancouver vía Londres. Nuestro vuelo llega una hora tarde a Heathrow y tenemos que correr para coger el vuelo a Vancouver. Llegamos a Vancouver a las 18:00 y vamos a recoger nuestro coche que habíamos reservado por Internet.


La primera sorpresa del viaje la tenemos cuando nos ofrecen un Mustang rojo en lugar del Focus que habíamos reservado. Obviamente aceptamos. Es un poco macarra pero su aspecto deportivo hace que sea el coche ideal para hacer cuatro mil kilómetros por las Rocosas. Salimos del aeropuerto y nos dirigimos a un pueblo
llamado Delta a través de la South 99. El objetivo es acercarnos al punto donde mañana cogeremos el ferry hacia la isla de Vancouver. Encontramos un curioso hotel llamado Beach Grove Motel. Nada del otro mundo pero como está limpio nos vale para pasar la primera noche. Antes de acostarnos cenamos una suculenta pizza en un restaurante griego (¿?).



Día 2 (28/07/2003)

Nos levantamos a las 6:00 para que nos dé tiempo a coger el ferry de las 8:00. Nos dirigimos por la Hw 17 hacia Tsawwassen y llegamos con tiempo suficiente para desayunar y reservar
habitación en Tofino que será nuestro punto final de hoy. El trayecto en ferry es precioso. Pasamos al lado de un gran número de islas e islotes y el sol nos acompaña durante todo el viaje.


El principal objetivo del viaje son los parques nacionales del oeste de Canadá pero el paseo por Victoria nos ha dejado un buen sabor de boca. Sin perder tiempo, tomamos la Hw 1 que bordea la isla por su lado Este y pasamos por Duncan, la bien llamada ciudad de los totems ya que hay uno en cada esquina. Un poco horterilla pero curioso.


Seguimos carretera hacia Nanaimo
donde comemos. A continuación nos desviamos hacia el interior de la isla con la intención del alcanzar nuestro primer Parque Nacional: el Pacific Rim. No dejamos de ver lagos y bosques en todo el viaje. Llegamos a Tofino a última hora de la tarde pero aún tenemos tiempo de dar un paseo por la playa antes de cenar. Son las 12 de la noche y llevamos 18 horas sin parar. El cansancio se apodera de nosotros y nos dirigimos al Maquina Lodge. Nada del otro mundo pero con unas vistas de ensueño sobre el embarcadero.