Diario - Croacia

 
 

Día 1 (28/07/2008)

Salimos de Madrid a media mañana con destino Zagreb. A la una de la mañana ya tenemos nuestro OPEL CORSA y con la inestimable ayuda de nuestro GPS llegamos al hotel en el que pasaremos la primera noche con tiempo suficiente para dejar la maleta, preparar las mochilas con las cámaras, planos, guías y todo lo necesario para recorrer la capital croata durante toda la tarde.


Nos centramos en la parte antigua de la ciudad y comenzamos por la llamada “herradura verde”, una sucesión de plazas y jardines en forma de “u” en los que se concentran una gran parte de los museos y edificios históricos de Zagreb, además de innumerables estatuas ecuestres. El paseo por la herradura verde termina en la Plaza del Mariscal Tito, en la que se encuentra el hermoso Teatro Nacional y la Universidad.


Nuestro siguiente destino es la calle Ilica situada a unos 300 metros de la Plaza de Tito. Se trata de la calle comercial por excelencia, si bien, el hecho de que esté recorrida por tranvías la hace algo diferente a las calles de otras ciudades.


Al final de la calle Ilica se encuentra la Plaza Bann a Jelacica, probablemente la más importante y concurrida de Zagreb. Esta plaza es el punto de partida de la última parte de la visita a
Zagreb y la que más nos gustó: el barrio del Kaptol. Se trata de una serie de calles con sabor antiguo, llenas de terrazas y bares y con un ambiente fantástico. Tomamos nuestra primera cerveza en Croacia en una de sus terrazas y tenemos que tomar la primera decisión importante del viaje: Karlovacho o Ozujsko. Se trata de las dos marcas de cerveza local y optamos por la primera de ellas. Ya habrá tiempo de probar la Ozujsko.


Aparte de sus calles, el principal atractivo del barrio del Kaptol es la catedra´de la Asunción, aunque también vale la pena llegar hasta el arco de piedra y la iglesia de S. Marcos con su peculiar cubierta con tejas de colores.


Se acerca la hora de cenar y nos vamos a cambiar al hotel para estar más presentables. Optamos por un restaurante que se encuentra enfrente de la Catedral y no nos equivocamos. Imprescindible probar las salchichas en esta zona: riquísimas.


Mañana dejaremos Zagreb y tendremos uno de los platos fuertes del viaje pero antes de irnos a dormir apuramos y nos tomamos una piña colada en una de las terrazas de Kaptol. Los precios tanto de la cena como de las copas son casi ridículos.


Ya está bien… a dormir.




Día 2. (29/7/2008)

Salimos pronto de Zagreb con objeto de aprovechar el día en el Parque Nacional de Plitvice. Nos separan algo más de 200 kilómetros, más de la mitad de ellos por autopista de peaje en perfecto estado así que a media mañana
estamos en el hotel. De camino pasamos por un pueblo llamado Karlovac en el que vemos restos de la última guerra vivida en los Balcanes en los 90. Las casas marcadas por las balas sobre todo en la zona de las ventanas nos hacen reflexionar sobre los terribles momentos que debieron vivir allí hace algo más de una década.


Tenemos reservada habitación para hoy y para mañana en uno de los 3 hoteles que hay dentro del Parque Nacional para perder el menor tiempo posible en desplazamientos. Las vistas desde la habitación son espectaculares aunque me temo que con el apretado plan que tenemos para hoy, las disfrutaremos poco.


El Parque Nacional de los lagos de Plitvice está formado por 16 lagos de cristalinas aguas turquesas situados de forma escalonada y comunicados por hermosas cascadas. Cuenta con dos entradas separadas entre sí unos cinco kilómetros.
La primera se encuentra en la parte inferior del parque y la segunda justo en la mitad del mismo. El sendero principal se hace aproximadamente en 6 horas caminando de forma tranquila aunque en agosto, sobre todo en las horas centrales del día hay mucha gente y lleva algo más tiempo. Nosotros disponemos de dos días para ver el parque, así que decidimos partir la visita en dos: hoy visitaremos el tramo que hay entre la entrada uno y la entrada dos (donde se encuentra el hotel), y dejaremos para mañana la parte más alta del parque entre la entrada 2 y el lago superior.


La primera imagen que tenemos del parque es una vista panorámica del mismo impresionante. El espectáculo es difícil de explicar. Enmarcado en un bosque verde, aparecen innumerables “manchas” de color turquesa salpicadas de cascadas comunicándolas.
A partir de ahí, un sendero perfectamente señalizado va descubriéndonos paisajes cada uno más espectacular que el anterior según ascendemos a los lagos situados en la mitad del parque.


En la parte final del recorrido hay una zona preparada para comer con varios chiringuitos donde se puede comprar comida rápida a un precio muy asequible. Para finalizar el recorrido existe un barco que comunica esta zona de picnic con la entrada 2 del parque donde se encuentran los hoteles. En esta época del año la gente se amontona en largas colas para montarse en el barco. Nosotros recomendamos caminar bordeando el lago durante media hora para evitar estas colas.


Llegamos al hotel con tiempo suficiente para ver el atardecer y después de una ducha reparadora nos vamos a cenar en uno de los
pocos restaurantes de la zona. No aguantamos mucho en pie. Hemos estado caminando casi todo el día y mañana nos espera algo parecido así que nos vamos a dormir pronto.







Día 3. (30/7/2008)

Nos levantamos pronto para intentar visitar el parque lo más tranquilamente posible antes de que llegue la mayor parte de turistas al parque. Si te alojas en uno de los hoteles situados dentro del parque no es preciso pagar entrada el segundo día. Lo único que necesitas es que te sellen la entrada en el hotel.


Vamos caminando desde el hotel a la entrada 2 y comenzamos la visita. Seguimos ascendiendo hacia los lagos superiores, contemplando lagos y cascadas, aunque en esta ocasión vamos casi solos hasta media mañana. Si cabe, aún es más bonito este recorrido que el de ayer aunque ambos son fantásticos.


A la hora de la comida, nos desplazamos en barco a la zona de los chiringuitos y disfrutamos de unas ricas hamburguesas. Después de comer, ya con el parque lleno de gente y nuestra visita completada, nos relajamos en uno de los innumerables puntos idílicos del parque y dejamos pasar el tiempo
contemplando su belleza.


De nuevo  regresamos al hotel caminando durante media hora en lugar de tomar el saturado barco que cruza el lago mayor. Después de una ducha, nos arreglamos y salimos a cenar.


Plitvice fue la causa de que visitáramos Croacia este año y no nos ha defraudado. No obstante, nos quedan por delante otros cinco parques nacionales, playas de ensueño y ciudades mágicas. El viaje no ha hecho más que empezar.

 

Fotos

Zagreb, Parque Nacional Plitvice