Cuando empezamos a preparar nuestro viaje a Malasia, pensamos principalmente en la posibilidad de bucear en Sipadan, uno de los cinco mejores destinos de buceo del mundo según Cousteau, pero, según fuimos recopilando información acerca de las actividades complementarias que podíamos hacer "ya que estábamos por allí", nos dimos cuenta de que iba a ser difícil decir cuál era el objetivo central del viaje y cuál el complemento.
Ante la enorme oferta de actividades y lugares a visitar, empezamos por centrar el viaje en la región de Sabah, situada al norte de Borneo, y renunciar, a nuestro pesar, al resto del país ya que, a pesar de contar con tres semanas de vacaciones, el país es enorme y con innumerables puntos de interés.
Teniendo claro que pasaríamos al menos una semana buceando, repartimos el resto del tiempo entre el Parque Nacional del Monte Kinabalu (incluyendo la extenuante subida al Monte de 4.086 metros que da nombre al parque), el Parque Nacional Tunku Abdul Ramahn (formado por maravillosas islas de fina arena), la Isla Selingan donde desovan las tortugas verdes, el río Kinabantangan donde se pueden contemplar en libertad orangutanes, monos proboscis y macacos, para finalizar un par de días en la moderna y cosmopolita ciudad de Kuala Lumpur presidida por las torres Petronas.